Escribir por escribir, no es nada mas que un lápiz o un lapicero que se mueve sin razón alguna, una mina que se gasta bajo la presión de una mano sin inspiración, de un corazón sin sentido o de una mente en blanco que redacta y redacta sin entender su ideas.
Escribir por escribir, no es nada mas que un conjunto de silabas tontas que parecen formar palabras, que intentan decir algo pero al final nunca dicen nada, una hoja que sigue en blanco, aunque parece estar rayada, un sentido sin sentido, que al querer mostrarse al mundo se ve frenado porque no hay frase que le muestre la salida.
Escribir por escribir, sin pensar, sin entender, sin pronunciar, sin encontrar el verdadero sentido de una hoja cuando siente el calor de la mina de un lápiz o las curvas de una letra tatuada con la tinta del lapicero.
Escribir por escribir, una tonta idea que engaña a tantas mentes, un triste papel que llega rodando hasta el basurero porque no logró pasar la barrera de la intimidad de alguien quien aparentaba ser su autor.
Escribir por escribir, o ni siquiera escribir por escribir podemos, simplemente nos dedicamos a copiar las ideas de alguna mente inspirada y sin vergüenza alguna, decir que somos los autores de tal escrito, cuando no hicimos ni el mínimo esfuerzo por tomar un papel y un lápiz y pactar tantas ideas que inundan nuestra mente.
Pero para que escribir?... Una forma de desahogarse, una manera de darle forma a una vida que no tenia sentido, de darle forma a una hoja tímida, que no se quería mostrar ante los ojos de tanta gente, una forma de llegar al clímax del sentimiento, una forma de burlarse de las ideas tontas, una forma de dar un regalo a los ojos que están dispuestos a vivir de la lectura.
Ahora yo pregunto... estas dispuesto a escribir?
Escribir: tanto y tan poco... Un escrito te puede llenar, o vaciarte de vez en cuando. Pero escribir es como tener un amigo al que le cuentas todos tus secretos y si lo das al mundo ya no es tuyo. Un escrito puede cambiar mentes. Escribiendo te escapas, y a la vez te enfrentas...
ResponderEliminarSaludos, Josué Nelson